La cocina del colegio se ha convertido en un hervidero de aromas y actividades, pues los estudiantes del área de gastronomía a explorado los secretos de la panadería internacional. En esta ocasión, el protagonista ha sido el delicioso y versátil pan árabe.
Gracias a una interesante entrevista que realizamos a una de las talentosas estudiantes de esta electiva, pudimos conocer de cerca el proceso de elaboración de este pan plano en diversas culturas.
Según comento María Morales, la preparación comienza con ingredientes sencillos pero fundamentales. En primer lugar, se necesita harina de trigo, que aporta a la estructura y consistencia características. Luego, se incorpora levadura fresca o seca, la encargada de generar esas burbujas de aire que hacen que el pan sea ligero y suave. Además, se añade una pizca de sal para realzar los sabores y agua tibia, que hidrata los ingredientes secos y activa la levadura.
Posteriormente, la mezcla de esos elementos se amasa con dedicación hasta obtener una masa homogénea y elástica. Una vez que la masa alcance el punto ideal, se deja reposar en un lugar cálido para que la levadura haga su magia y aumente su volumen. Después de este tiempo de espera, la masa se divide en pequeñas porciones que se estiran finamente, dándoles la forma circular característica del pan árabe.
Finalmente, estos discos de masa se cocinan a altas temperaturas, ya que en un horno tradicional o en una plancha caliente. Es así como, en cuestión de minutos, se inflan y adquieren ese color dorado y esas bolsas de aire internas que los hacen perfectos para acompañar una gran variedad de platillos.
Por: Jaramillo, Pérez, Marín y Laya, 5to “C”.

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