Calabozo 18 de febrero de 2024. La historia de las civilizaciones no se ha escrito únicamente con las hazañas de grandes conquistadores o el avance de la tecnología, sino con el trazo de un marcador sobre la pizarra y la paciencia de quienes han decidido hacer de la enseñanza su razón de vida. Al conmemorarse el Día del educador, cada 15 de enero, la sociedad se detiene para rendir un tributo necesario a aquellos formadores del intelecto que construyen los cimientos de la libertad y el pensamiento crítico.
Este año, la administración de nuestro colegio se dio una tarea crucial: elegir un docente que resaltara por su labor, resultados y años de servicio a la institución. El honor fue entregado al profesor César Zerpa, quien presta su dedicación, esfuerzo y tiempo a los salones de 2do y 3er año en el área de matemáticas, e instruye grupo de recreación informática en 4to y 5to año.
La efeméride no representa simplemente una fecha en el calendario escolar, sino un reconocimiento a la labor de quienes asumen la responsabilidad de transformar la curiosidad del ser humano en conocimiento y valores éticos, el profesor Zerpa nos habla del dichoso sentir que le genera la condecoración como docente destacado este año: ‘‘Me genera orgullo, porque es un reconocimiento a la labor que yo he hecho durante años para fomentar el aprendizaje y los valores en todas las generaciones que he podido atender’’.
A lo largo de los siglos, la figura del docente ha evolucionado junto con las necesidades de la humanidad, adaptándose a crisis globales, transformaciones pedagógicas y revoluciones tecnológicas sin perder la esencia de su vocación: el contacto humano. Ser maestro hoy implica enfrentar el desafío de inspirar esperanza en contextos de incertidumbre y de personalizar el aprendizaje para que cada estudiante descubra su propio potencial.
‘‘Para ser docente hay que tener vocación, y eso, creo que es la mejor fórmula para poder enseñar ¿Por qué? Porque no hay una técnica. Con el pasar del tiempo, aquel que tiene vocación hace las cosas con gusto, y cuando a ti te gusta enseñar no hay una fórmula definida’’- César Zerpa.
Tal como comenta nuestro profesor condecorado, no hay una fórmula definida para enseñar. La enseñanza es dinámica, se adapta con cada profesor y evoluciona en las aulas escolares. No tiene una fórmula matemática, ni un compuesto químico que se estudie a nivel molecular, no tiene ADN y es más que unas historias sobre guerras de independencia, ser docente y verdaderamente conectar con los alumnos no es algo que cualquiera pueda hacer, no fácilmente, no todos le toman el gusto, pero es el molde que nos forma como ciudadanos.
La labor educativa trasciende las paredes físicas de las instituciones; se infiltra en los hogares, moldea las conversaciones ciudadanas y determina, en última instancia, la calidad democrática de una nación. Al celebrar este día, honramos no solo un oficio, sino el compromiso inquebrantable de quienes creen firmemente que la educación es la herramienta más poderosa para transformar el mundo y que cada niño, joven o adulto que recibe una enseñanza es una semilla de esperanza para el futuro.
Por: María Carrasquel, Deriannys Velázquez y Yenifer Pérez. 4to ‘‘B’’.

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